Una nueva fase de madurez del “Big Data” en la empresa

Hace tan solo unos años, las organizaciones estaban tratando de entender la oportunidad y el impacto sobre el negocio de la recopilación, la explotación y el análisis de grandes volúmenes de datos. Mientras que muchos directivos de estas empresas aborrecían el término “Big Data”, otros eran apóstoles de la creencia de que el análisis basado en grandes volúmenes de datos podría transformar la toma de decisiones empresariales.

Sin embargo, hoy hemos llegado a una nueva coyuntura: el “Big Data” está se está convirtiendo en un estándar corporativo y la atención se está desplazando rápidamente a los resultados que este produce y a las capacidades del negocio que posibilita. Estamos entrando, pues, en una nueva fase de madurez del “Big Data”.

Dicho esto, una buena pregunta sería cómo podemos como empresa extraer valor de las inversiones en “Big Data”. Algunas ideas en este sentido van dirigidas a:

Desarrollar las métricas adecuadas. Mientras que la mayoría de empresas reportan la aplicación de las capacidades de los grandes volúmenes de datos, pocas son las que han mostrado cómo van a obtener valor de negocio a lo largo del tiempo a partir de la inversión en el área. Cuando discuto esto con directivos, a menudo señalan que la falta de métricas altamente desarrolladas son una consecuencia de la relativa inmadurez de las implementaciones en “Big Data”. Sin embargo, la realidad es que las organizaciones que tienen un directivo responsable en este espacio y con las capacidades necesarias son más propensas a desarrollar mediciones más precisas desde el principio.

Definir y aislar costes. Otro problema con la medición de la eficacia de las iniciativas de “Big Data” ha sido la dificultad de definir y aislar sus costes. El “Big Data” ha sido elogiado por la agilidad que aporta a las empresas gracias al proceso iterativo mediante el cual se pueden cargar los datos, identificar las correlaciones y patrones existentes y luego cargar más datos. Pero debido a la falta de madurez de los procesos y a las ineficiencias existentes en este espacio, las inversiones corporativas iniciales – de tiempo y esfuerzo – a veces han sido mayores de lo previsto. Estos costes deberían estabilizarse a medida que la experiencia y la eficiencia se consoliden.

Identificar oportunidades de innovación. La innovación sigue siendo una de las grandes promesas del “Big Data”. La velocidad y la agilidad que puede prestarse a entornos de descubrimiento, como las ciencias de la vida, la I + D y las actividades de marketing en el marco de los servicios financieros son casos de éxito de innovación potenciada por el “Big Data”. Hasta la fecha, la mayoría de los logros del uso de grandes datos pasan por un ahorro de los costes operativos que intervienen en los procesos de innovación o que permiten el análisis de conjuntos más grandes y más diversos de datos. Sin embargo, no cambian la experiencia del cliente o mejoran las formas tradicionales de hacer negocios: la innovación con grandes volúmenes de datos requiere también audacia e imaginación.

Prepararse para el cambio cultural y del negocio. Aunque algunas grandes empresas han invertido en la optimización de la infraestructura existente para que coincida con la velocidad y el coste-beneficio que ofrecen los cada vez mayores volúmenes de datos, estas nuevas herramientas y enfoques están desplazando a los propios ecosistemas de datos en su conjunto. En este sentido, una nueva generación de profesionales de los datos está emergiendo. Estos han crecido utilizando técnicas estadísticas y el lenguaje propio del “Big Data”. La entrada cada vez mayor de estos profesionales en el mundo de la empresa, en colaboración con quienes conocen bien la idiosincrasia del negocio, va a cambiar los enfoques tradicionales de gestión y análisis de datos en beneficio de los resultados de la empresa.

Cuando empezamos a asesorar a empresas en estrategias de análisis de datos hace unos años asumimos que en la mayoría de los casos lo que se necesitaría sería asesoría técnica. La realidad está siendo todo lo contrario. Gran parte de las organizaciones afrontan retos a medida que disponen de grandes volúmenes de datos que están relacionados con las personas (y no la tecnología), como la alineación de la organización, los procesos de negocio o la adopción y la gestión del cambio. Es por ello que las empresas deben adoptar  una perspectiva más amplia y reconocer que no pueden adoptar con éxito el “Big Data” sin un cambio cultural.

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