La reputación del nuevo CEO

El Boston Consulting Group (BCG) ha publicado un nuevo informe donde rompe con los mitos de lo que los nuevos CEO deben hacer en sus primeros 100 días. Me ha parecido un informe interesante, especialmente si el lector de este post acaba de ser ascendido a Director General.

Entre otros aspectos, el informe refleja como el rol del CEO ha cambiado debido a la creciente complejidad del entorno (leer post en este blog “La Reputación en un Mundo Vuca”). Estos cambios están conduciendo a que:

1. El número de requisitos para medir el desempeño del CEO sea cada vez mayor.

2. Se incremente exponencialmente el escrutinio sobre las prácticas y la comunicación del CEO por parte de los stakeholders de la compañía y la sociedad en general (incluyendo los accionistas, los clientes, los empleados, los reguladores y los medios de comunicación, entre otros colectivos).

3. Los niveles de compromiso de los empleados con los nuevos CEO se reduzcan a gran velocidad (hasta un 14% en la actualidad entre los empleados en los Estados Unidos).

4. Los niveles de satisfacción laboral de los empleados también se reduzcan de manera importante (en Estados Unidos han pasado del 60% en 1990 a menos del 43% en 2010).

Si os fijáis 3 de estas 4 tendencias están relacionadas con la Reputación, ya sea general como interna de la organización. No digo más.


Comments
4 Responses to “La reputación del nuevo CEO”
  1. Francesc Rius Tous says:

    Todo y su previsibilidad, en los escenarios actuales, que tu apuntabas cuando hablabas de la volatilidad, incertidumbre, complejidad y ambigüedad (Mundo VUCA) que caracteriza el entorno empresarial actualmente. Sorprende la tipología e intensidad de los cambios que dices deben afrontar los CEOs en la actualidad. Un incremento del 40% en los niveles de insatisfacción laboral, un reducidísimo14% de compromiso de los empleados con los nuevos directivos, el incremento exponencial del escrutinio sobre las practicas profesionales y personales de los dirigentes….. son retos muy importantes.
    Esta situación puede hacer pensar que es la desconfianza en el sistema, en las organizaciones, en las personas donde radica la fuente de cambios del contexto actual. De ser así, consideras podría verse la reputación como el antídoto de la desconfianza?
    Se dice que la confianza se consigue con el tiempo, pero, puede perderse en un santiamén…. por analogía, ¿crees podría decirse algo parecido respecto de la reputación? Si es así, ¿qué puede hacerse para acelerar la mejora de la reputación? ¿Es esto posible?

  2. Hola Francesc, bajo mi punto de vista ni las organizaciones ni los CEO han tenido un excedente reputacional dado que, a pesar de que los diferentes stakeholders y la sociedad en general no han cuestionado su competencia, si sus motivaciones. Un contexto como el actual ha intensificado estas percepciones y incluso me atrevería a decir, que en muchos casos, la competencia organizacional y directiva también se ha puesto en entredicho.

    En este sentido sí, la confianza en el mundo empresarial se está reduciendo y precisamente la construcción de una buena reputación puede ser un antídoto a esta circumstancia, puesto que es un activo que se sustenta en la creación de confianza entre los diferentes stakeholders de una organización, principalmente, a través del compromiso. El proceso no es a corto-plazo, te engañaría si te dijera lo contrario, pero un buen punto de partida es trabajar sobre la integración (¡y no gestión!) de los stakeholders en la toma de decisiones.

  3. Eduardo Litrán Ruiz says:

    Si en cuanto a formación, la elección de los CEO responde a las necesidades del entorno en un momento determinado, actualmente estos cargos deberán desarrollarlos personas con formación en Comunicación Corporativa que de una vez por todas entiendan que la vida de una empresa o institución, durará tanto como dure su reputación. Y su reputación, sin duda, empieza por el valor que aporte a la sociedad el producto/servicio ofertado.

  4. Fco says:

    En España al menos, parece que la reputación de los CEO ha durado lo que ha durado su capacidad para endeudar a las empresas hasta límites destructivos, a años luz de lo necesario para un crecimiento sostenible. Con endeudamiento como única estrategia para hacer las empresas competitivas no hace falta un CEO; y es ahora cuando los vientos son cambiantes y las aguas revueltas (básicamente que se acabó el ser competitivo con el endeudamiento y con ayudas estatales) donde realmente se sabe quién es y quién no es CEO. ¿Los empleados? En un pais como el nuestro donde gran parte de la cadena de mando cumple como único requisito ser hijo de o amigo de… los empleados se dan cuenta de quién los gobierna muchísimo antes que los mercados. ¿La reputación de los CEO entre sus empleados? Esperable cuando la mayor parte de los empleados han sido tratados en el fondo como externos, prescindibles, sin sentirse partícipes de la empresa excepto para remar.

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